¿Vuelven las bananas a Anfield? El símbolo que persigue al City en plena crisis
Anfield se alista para recibir al Manchester City este fin de semana, y el ambiente pinta picante. El club llega golpeado tras el veredicto por los cargos financieros de la Premier League y la apelación que metió después. En ese clima, entre la afición cityzen renace una pregunta: ¿reaparecerán las famosas bananas inflables? Es uno de los símbolos más raros y queridos del City, nacido en 1987. Hoy vuelve a sonar como respuesta visual y pacífica al terremoto que vive el equipo de Enzo Maresca. La historia no es nueva: arranca con un aficionado, una banana gigante y mucha risa en las gradas. De ahí creció hasta volverse seña de identidad. Y con los años, el gesto hasta tomó un significado ligado a la lucha contra el racismo en el futbol inglés, con Anfield y John Barnes de por medio. Un detalle curioso que hoy regresa justo cuando el City más la está pasando mal fuera de la cancha.
Qué pasa y por qué
Vamos al grano: el City visita Anfield este fin de semana y el recibimiento promete ser bravo. El equipo de Enzo Maresca llega en uno de los momentos más delicados de su historia reciente, tras el veredicto sobre los cargos financieros de la Premier League y la apelación que el club metió después. En ese contexto, entre los aficionados cityzens se respira unidad y resistencia. Y de ahí surge la pregunta que ya anda en el aire: ¿volverán las bananas inflables? El símbolo, nacido en los años 80, suena como una respuesta visual y pacífica al terremoto que vive el club.
De dónde salió la banana
Para entender qué significaría una ‘invasión amarilla’, hay que viajar casi 40 años atrás. Todo arrancó el 15 de agosto de 1987, en un City contra Plymouth Argyle. Un aficionado, Frank Newton, llegó con una enorme banana hinchable que provocó risas y se robó la atención. Lo que parecía una ocurrencia pegó durísimo: Newton siguió llevándola a otros viajes y pronto aparecieron más hinchables. La moda creció sola hasta volverse seña de identidad del City de finales de los ochenta, cuando el equipo militaba en la segunda categoría inglesa. Después llegaron dinosaurios, tiburones, monstruos y martillos gigantes a las gradas.
Humor en una época gris
La propia versión oficial del club recuerda aquello como una reacción de humor en uno de los periodos más grises del futbol inglés, marcado por el hooliganismo, las restricciones a los clubes tras la tragedia de Heysel y unas gradas que perdían atractivo. El fenómeno fue enorme en la temporada 1988-89, sobre todo en el Boxing Day de 1988, cuando miles de aficionados del City cayeron al campo del Stoke cargados de disfraces e hinchables. Tan grande fue la cosa que al delantero Imre Varadi le colgaron en broma el apodo de ‘Imre Banana’ en Maine Road.
El vínculo con Anfield
La historia agarra otro peso cuando entran Anfield y el Liverpool, de la mano de un futbolista de esa época: John Barnes. Con el tiempo, las bananas terminaron cargando un significado ligado a la lucha contra el racismo en el futbol inglés. Durante los años 80, lanzar bananas a los jugadores era una práctica racista en las gradas, y de ahí viene esa otra lectura del símbolo. Por eso, que el gesto reaparezca justo ahora, en Anfield y en plena crisis del City, le mete una capa extra a este fin de semana.