La afición del Rayo paró el partido: así se suspendió el duelo ante el Athletic
La fiesta se le volteó al Rayo Vallecano. Su propia afición detuvo el partido ante el Athletic Club, correspondiente a la jornada 8 de LaLiga, el sábado 10 de octubre de 2026 en Vallecas. La bronca no era contra el rival: iba dirigida al presidente y máximo accionista, Raúl Martín Presa, con quien la hinchada trae un pulso desde hace meses. Al minuto 13 llegó el estallido. Los aficionados lanzaron objetos al campo y los jugadores del Rayo se metieron a la banda. El megáfono del estadio avisó claro: si seguían las protestas, el encuentro se suspendería. Para el minuto 20 el juego seguía parado. Y hay un detalle que le mete más carga: era el primer partido del Rayo de vuelta en casa tras dos meses jugando en Butarque, luego de que la Comunidad de Madrid revocara temporalmente la concesión del estadio y la levantara el 14 de septiembre. O sea, volvían a Vallecas, pero el ambiente estaba lejos de ser una celebración.
Qué pasó y por qué
Partido parado por la propia grada. En el Rayo Vallecano vs Athletic Club de la jornada 8 de LaLiga, jugado este sábado 10 de octubre de 2026 en Vallecas, la afición local suspendió momentáneamente el juego. El enojo no era futbolístico: iba contra Raúl Martín Presa, presidente y máximo accionista del club, con quien la hinchada mantiene un pulso desde hace meses. Un conflicto de tribuna que se metió de lleno al campo.
El minuto 13 que lo detuvo todo
El estallido llegó temprano. Al 13′, los aficionados lanzaron objetos al césped y los jugadores del Rayo se retiraron a la banda. El megáfono del estadio lo dejó claro: si las protestas continuaban, el partido se suspendería. La advertencia no frenó el ambiente y al minuto 20 el juego seguía parado.
Vallecas, apenas de regreso
Y aquí está el contexto que pesa. Era el primer partido del Rayo de vuelta en Vallecas tras dos meses jugando en Butarque. ¿La razón? La Comunidad de Madrid había revocado temporalmente la concesión del estadio y la levantó el 14 de septiembre. Volvían a casa, sí, pero el reencuentro terminó marcado por la bronca contra la directiva.