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El Madrid le ganó el Clásico al Barça sin querer la pelota

· 27 Oct 2026, 01:45 (CDMX) · Act. 27 Oct 2026
Imagen obtenida de Marca

El Real Madrid desarmó al Barcelona sin necesitar el balón. El Barça llegaba con nueve de nueve y soñaba con el diez de diez, pero el Clásico se le torció en una jugada rara: al 41', un despeje de Gerard Martín rebotó en Mbappé para el 0-1. Y ahí se acabó la historia. El cuadro culé mandó en todo lo demás: 62% de posesión, 181 pases en el último tercio contra 54, y 18 tiros contra 10. Pero de nada sirvió. El Madrid se metió en un 4-2-3-1 replegado, aguantó atrás y defendió el área con uñas y dientes: 30 despejes, 14 intercepciones y seis tiros bloqueados, cuatro de ellos de Huijsen. De los 18 disparos del Barça, seis pegaron en un cuerpo blanco y cinco los atajó Lunin. El Barça encontró pasillos, pero nunca remates limpios. Tanto balón y tan poco peligro. El Madrid renunció a la pelota y se quedó con lo que decide: las zonas de gol.

Qué pasó

El Barça recibía al Madrid con nueve victorias en nueve jornadas y la chance de firmar un diez de diez que habría sido récord en la Liga. Pero el Clásico se le atravesó en una jugada que nadie tenía en el guion: al minuto 41, un despeje de Gerard Martín rebotó en Mbappé y se metió para el 0-1. Esa acción resume la noche. El Barça hizo casi todo lo que se espera de él, menos ganar: 62% de posesión, 181 pases en el último tercio por 54 del Madrid y 18 disparos contra 10. De nada le valió.

El plan del Madrid

El Madrid se plantó en un 4-2-3-1 replegado y esperó. Defendió a unos 33 metros de su portería, frente a los 46 del Barça, y dejó correr la pelota azulgrana sin desesperarse. Atrás fue un muro: 30 despejes, 14 intercepciones y seis tiros bloqueados, cuatro de ellos de Huijsen. De los 18 disparos del Barça, seis acabaron en un cuerpo blanco y cinco en las manos de Lunin. El culé encontró pasillos, dio 284 pases laterales (más del doble que los 132 del Madrid), pero nunca llegó al remate limpio.

Tchouaméni, el centro de todo

Si ese bloque tuvo un corazón, fue Tchouaméni. Firmó 11 recuperaciones, más que nadie en la cancha, y con una intercepción y cuatro entradas ganadas llegó a 16 acciones recuperadoras, seis más que el siguiente. Su zona fue el carril central de su propio campo: nueve de esas 11 recuperaciones cayeron en campo propio. Y no solo cortaba: devolvía limpio, con 44 aciertos en 46 pases, un 95,7% frente al 82,8% del equipo. Vio amarilla al arranque del segundo tiempo y ni se achicó: seis de sus once recuperaciones llegaron después. Solo tuvo un borrón, al 79′, cuando perdió un balón que terminó en un disparo de De Jong que Huijsen bloqueó.

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