Grecia vuelve a soñar: Tzolis, Konstantelias y Karetsas lideran la nueva generación dorada
Grecia vuelve a creer. Después de 22 años de la hazaña en la Eurocopa 2004, aparece una camada que ilusiona: Christos Tzolis, Giannis Konstantelias y Konstantinos Karetsas encabezan lo que ya llaman la nueva generación dorada. El equipo no pisa un torneo grande desde el Mundial de 2014 y venía de puros tropiezos: no se metió al Mundial 2006, se fue en fase de grupos en la Euro 2008 siendo campeón, y arrastraba una transición eterna con ocho técnicos fijos desde que se fue Otto Rehhagel en 2010. Lo más doloroso: quedó a una tanda de penales de la Euro 2024, cayendo ante Georgia en repechaje, y tampoco pudo con el boleto al Mundial 2026 pese al formato de 48 selecciones. Pero algo cambió. En sus primeros tres partidos de la Nations League, Grecia se mantuvo invicta midiéndose a potencias como Alemania y Países Bajos. La expectación anda en máximos históricos y, esta vez, parece que hay con qué convertir la ilusión en algo real.
Qué pasó
Grecia tiene nuevo motivo para ilusionarse. Christos Tzolis, Giannis Konstantelias y Konstantinos Karetsas asoman como la cara de una nueva generación dorada que quiere devolver al país al mapa grande del futbol. Y el arranque dice mucho: en sus primeros tres partidos de la Nations League, el equipo se mantuvo invicto, nada menos que midiéndose a selecciones de peso como Alemania y Países Bajos. La expectación anda en su punto más alto en años.
El contexto
Para dimensionarlo hay que mirar atrás. Grecia no juega un torneo grande desde el Mundial de 2014 y, antes de eso, ya cargaba decepciones: se quedó fuera del Mundial 2006 y se despidió en fase de grupos en la Euro 2008 siendo campeón defensor. Desde que Otto Rehhagel soltó el banquillo en 2010, el equipo vivió en transición permanente, con ocho técnicos fijos y sin encontrar rumbo. Lo más amargo fue reciente: se quedó a una tanda de penales de la Euro 2024, perdiendo con Georgia en el repechaje, y tampoco logró el pase al Mundial 2026 aunque el torneo creció a 48 selecciones. Por eso esta camada pega distinto: por fin se siente que hay con qué.